Superficies Lavadas: El Indicador Silencioso de un Concreto Mal Tratado

Por
Ulises De La Cruz
November 27, 2025

En la construcción, los errores no esperan al final de la obra para mostrarse; se manifiestan desde la primera capa. El lechereado del concreto, ese aspecto blanquecino, polvoso o débil que aparece en la superficie, es uno de los defectos más comunes y también uno de los menos atendidos. Identificarlo a tiempo y prevenirlo con acciones simples cambia por completo el comportamiento del material en resistencias, durabilidad y apariencia.

Este fenómeno ocurre cuando la mezcla de concreto premezclado sufre una separación entre los componentes finos y el agua, provocando una superficie frágil que se desprende con facilidad. En obra, este defecto suele confundirse con “normalidad”, pero tiene consecuencias reales: baja adherencia, desgaste acelerado, delaminaciones y, en casos más graves, fallas en revestimientos y recubrimientos.

Cómo Identificar Visualmente un Concreto Lechereado

El diagnóstico inicia con la observación. El lechereado del concreto presenta señales claras cuando se sabe qué buscar:

1. Superficie blanquecina o con aspecto “lavado”

La capa superficial se ve más clara que el resto de la losa. Esta diferencia de color revela que los finos subieron con exceso de agua.

2. Textura polvosa o muy suave al tacto

Al pasar la mano, la superficie se marca con facilidad, desprende polvo o se siente débil. Este comportamiento indica falta de compactación o sobre trabajo.

3. Parches con brillo anormal

Zonas que parecen “plastificadas”. Este brillo aparece cuando el concreto fue “plancheado” mientras aún había agua en la superficie.

4. Presencia de micro fisuras aleatorias

Pequeñas líneas delgadas que parecen superficiales. Son la antesala del desgaste prematuro.

Reconocer estas señales permite detener el avance del error y corregir antes de que comprometa todo el acabado del concreto.

Cómo Prevenir el Lechereado en Obra

Si bien la identificación es clave, evitar el problema es lo que realmente asegura la calidad del concreto y ahorra retrabajos.

1. No agregar agua adicional en obra

La causa número uno del lechereado. Cada litro extra debilita el diseño de mezcla.

2. Evitar sobre trabajar la superficie

Usar llana o plancha antes de tiempo empuja agua y finos hacia arriba, creando la capa lechosa.

3. Controlar el viento y el sol directo

En días calurosos, el secado desigual favorece este defecto. Proteger y humedecer ligeramente evita pérdida rápida de agua superficial.

4. No cerrar la superficie con agua

Humedecer “para que resbale mejor la llana” es una práctica que debe eliminarse.

5. Vigilar el vibrado

Un vibrado excesivo o mal distribuido empuja la pasta hacia arriba, generando zonas de debilidad.

Estas medidas simples mejoran el desempeño del acabado del concreto y mantienen la integridad de la mezcla desde el inicio.

Conclusión

Un concreto lechereado no es un accidente, es un mensaje. Indica falta de control en vibrado, agua, tiempos o proceso de acabado. Cuando la supervisión se vuelve observación técnica, la obra gana resistencia, durabilidad y estética.

Comprender el comportamiento del material no solo evita errores: construye criterio y eleva la calidad en cada proyecto. El concreto siempre revela la verdad de cómo fue tratado; nuestra responsabilidad es saber leerla para no repetir fallas y garantizar estructuras más confiables.